martes, 14 de agosto de 2012

PARTES DEL CEREBRO




PARTES DEL CEREBRO

LADOS DEL CEREBRO
Visto desde, arriba, el cerebro humano recuerda el aspecto de una nuez: como ella, presenta dos mitades redondeadas, de superficie convoluta y conectadas por el centro Estas dos mitades se llaman «hemisferio izquierdo» y «hemisferio derecho».
El sistema nervioso humano está conectado al cerebro mediante una conexión cruzada, de manera que el hemisferio derecho controla el lado izquierdo del cuerpo, y el hemisferio izquierdo controla el lado derecho. Si se sufre una lesión en el lado izquierdo del cerebro, la parte más afectada del cuerpo será la derecha, y viceversa. A causa de este cruzamiento de las vías nerviosas, la mano izquierda está regulada por el hemisferio .
EL CEREBRO DOBLE
En los cerebros de animales, los dos hemisferios son esencialmente iguales o simétricos en sus funciones. Sin embargo, los hemisferios cerebrales humanos presentan una asimetría funcional. El efecto externo más aparente de esta asimetría es el predominio del uso de una mano sobre el de la otra.
Durante el último siglo y medio, los científicos han sabido que la función del lenguaje y las capacidades relacionadas con el lenguaje están localizadas -en la mayoría de las personas- en el hemisferio izquierdo. Esto podía comprobarse estudiando los efectos de lesiones cerebrales. Una lesión en el lado izquierdo del cerebro podía provocar una pérdida del uso del lenguaje, con más probabilidad que una lesión en el lado derecho.
El lenguaje y la palabra están estrechamente ligados con el pensamiento razonado y con las otras funciones mentales elevadas que distinguen al hombre de las demás criaturas, y por ello los científicos del siglo XIX consideraron que el hemisferio izquierdo era el dominante, y el derecho el subordinado. La opinión general, que prevaleció hasta hace muy poco, era que la mitad derecha del cerebro estaba menos avanzada, menos evoluciona-da que la mitad izquierda; una especie de gemelo de inferior capacidad, dirigido y mantenido por el hemisferio izquierdo, el verbal.
Uno de los temas que más intrigaban a los neurólogos eran las funciones -desconocidas hasta hace muy poco- de un grueso cable nervioso, compuesto por millones de fibras, que conecta los dos hemisferios cerebrales. Este cable de conexión, el corpus callosum (ver Figura 3-3) tenía toda la apariencia de ser una estructura importante, dado su gran tamaño, el enorme número de fibras nerviosas que lo componen, y su situación estratégica como conector entre los dos hemisferios. Y, sin embargo, la evidencia indicaba que se podía cortar por completo el corpus callosum sin que se observara un efecto significativo. A lo largo de una serie de estudios sobre animales, realizado durante los años cincuenta en el Instituto Tecnológico de California por Roger W. Sperry, Ronaid Myers, Colwyn Trevarthen y otros, se llegó a establecer que una función importante del corpus callosum consistía en comunicar los dos hemisferios, permitiendo la transmisión de la memoria y el aprendizaje. Además, se comprobó que si se cortaba quirúrgicamente la conexión, las dos mitades continuaban funcionando independientemente, lo cual explicaba en parte la aparente falta de efecto en la conducta y el funcionamiento.
Durante los años 60, se realizaron estudios similares con pacientes humanos, que proporcionaron nueva información sobre las funciones del corpus callosum y obligaron a los científicos a replantearse su opinión sobre las capacidades relativas de las dos mitades del cerebro humano. Era indudable que ambos hemisferios intervienen en funciones cognoscitivas elevadas, aunque cada mitad del cerebro está especializada, de un modo complementario, en diferentes formas de pensamiento, ambas muy complejas.
Dado que este nuevo concepto del cerebro tiene importantes implicaciones para la educación en general, y para aprender a dibujar en particular, voy a describir brevemente algunas de las investigaciones, mencionadas a veces como «estudios del cerebro dividido», que se llevaron a cabo principalmente en California. En ellas participaron Sperry y sus colaboradores, Michael Gazzaniga, Jerre Levy, Colywn Trevarthen, Robert Nebes y otros.
La investigación se centró en un pequeño grupo de individuos, pacientes de comisurotomía o «cerebro dividido». Eran personas gravemente incapacitadas por trastornos epilépticos que afectaban a ambos hemisferios. Como último recurso, después de que fracasaran todas las demás medidas, se cortó la transmisión de ataques entre los dos hemisferios mediante una operación, practicada por Phillip Vogel y Joseph Bogen, consistente en cortar el corpus callosum y las comisuras anexas, aislando así un hemisferio del otro. La operación tuvo el resultado esperado: los ataques quedaron controlados y los pacientes recuperaron la salud. A pesar del carácter radical de la operación parece que los pacientes no vieron alterado su aspecto externo, movimientos y coordinación. Y para un observador casual, su comportamiento cotidiano tampoco cambió mucho.
A partir de entonces, el equipo del Instituto Tecnológico de California trabajó con estos pacientes en una serie de pruebas que revelaran las funciones separadas de los dos hemisferios. Estos experimentos proporcionaron sorprendentes evidencias de que cada hemisferio, en cierto sentido, percibe su propia realidad; o quizás deberíamos decir que percibe la realidad a su manera. La mitad verbal del cerebro -el hemisferio izquierdo- domina durante la mayor parte del tiempo en los individuos con cerebros intactos. También sucedía así en los pacientes con cerebro dividido; sin embargo, mediante ingeniosos procedimientos, los científicos estudiaron el funcionamiento de la mitad derecha del cerebro de los pacientes, descubriendo que esta mitad no verbal también recibe sensaciones, responde con sentimientos y procesa información por su cuenta. En un cerebro con el Corpus callosum intacto la comunicación entre hemisferios funde o reconcilia los dos tipos de percepción, manteniendo así nuestra sensación de ser «una persona», un ser unitario.
Además de estudiar la separación de experiencias mentales internas, provocada por la operación quirúrgica, los científicos examinaron los diferentes modos en que cada hemisferio procesa la información. La evidencia demostró que el modo del hemisferio izquierdo es verbal y analítico, mientras que el del derecho es no verbal y global. Posteriormente, Jerre Levy descubrió que el procesamiento en el hemisferio derecho es rápido, complejo, totalizador, espacial y perceptivo, y que este procesamiento no sólo es diferente, sino de complejidad comparable a la del modo verbal y analítico del hemisferio izquierdo. Además de esto, Levy descubrió indicios de que los dos tipos de procesamiento tendían a interferir uno con otro, impidiendo una actuación máxima; en su opinión, esto podría explicar en parte el desarrollo evolutivo de la asimetría en el cerebro humano: sería un modo de mantener los dos tipos diferentes de procesamiento en dos hemisferios diferentes.
Ante la evidencia de los estudios del cerebro dividido, pronto se extendió gradualmente la opinión de que ambos hemisferios utilizan modos de cognición de alto nivel, que, aunque son diferentes, implican pensar, razonar y un complicado funcionamiento mental. En la última década (los primeros informes de Levy y Sperry datan de 1968), se han encontrado nuevas y abundantes evidencias que apoyan este punto de vista, no sólo en pacientes con lesiones cerebrales, sino también en individuos con cerebros normales, es decir, intactos.
Sabemos que los dos hemisferios pueden colaborar de diversas maneras. A veces cada mitad coopera con la otra aportando sus habilidades especiales y haciéndose cargo de la parte de la tarea más adecuada a su modo de procesar la información. En otras ocasiones, los hemisferios trabajan por separado; cuando una mitad entra en acción, la otra mitad queda más o menos desactivada. Y parece que también puede haber conflicto entre los hemisferios, cuando uno de ellos intenta hacer lo que el otro «sabe» que puede hacer mejor. Además, parece que cada hemisferio tiene una manera de «ocultar» conocimientos al otro. Puede que sea verdad el viejo dicho, y que la mano derecha no sepa realmente lo que está haciendo la izquierda.

PISTAS DEL LENGUAJE
Haciendo un poco de retrospección, nos damos cuenta de que los seres humanos siempre han debido tener una cierta noción de las diferencias entre las mitades del cerebro, ya que nuestro lenguaje contiene numerosas palabras y expresiones que sugieren, por ejemplo, que el lado izquierdo de una persona tiene características diferentes. «Tener mucha mano izquierda», «no hacer nada a derechas», y otras expresiones por el estilo, indican parte de las diferencias de carácter que atribuimos a la derecha y la izquierda.
Hay que tener presente que estas expresiones se refieren generalmente a las manos, pero a causa del cruzamiento de las vías nerviosas puede inferirse que también aluden al hemisferio cerebral que controla la mano. Así pues, los ejemplos citados en el párrafo siguiente se refieren específicamente a las manos derecha e izquierda, pero también, indirectamente, a los hemis­ferios cerebrales opuestos: el derecho, conectado con la mano izquierda, y el izquierdo conectado con la mano derecha.



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