PARTES DEL CEREBRO
LADOS DEL
CEREBRO
Visto desde, arriba, el cerebro
humano recuerda el aspecto de una nuez: como ella, presenta dos mitades
redondeadas, de superficie convoluta y conectadas por el centro Estas dos
mitades se llaman «hemisferio izquierdo» y «hemisferio derecho».
El
sistema nervioso humano está conectado al cerebro mediante una conexión
cruzada, de manera que el hemisferio derecho controla el lado izquierdo del
cuerpo, y el hemisferio izquierdo controla el lado derecho. Si se sufre una
lesión en el lado izquierdo del cerebro, la parte más afectada del cuerpo será
la derecha, y viceversa. A causa de este cruzamiento de las vías nerviosas, la
mano izquierda está regulada por el hemisferio derecho, y la
mano derecha por el hemisferio izquierdo, como se indica en la Figura 3-2.
EL
CEREBRO DOBLE
En los
cerebros de animales, los dos hemisferios son esencialmente iguales o
simétricos en sus funciones. Sin embargo, los hemisferios cerebrales humanos
presentan una asimetría funcional. El efecto externo más aparente de esta
asimetría es el predominio del uso de una mano sobre el de la otra.
Durante
el último siglo y medio, los científicos han sabido que la función del lenguaje
y las capacidades relacionadas con el lenguaje están localizadas -en la mayoría
de las personas- en el hemisferio izquierdo. Esto podía comprobarse estudiando
los efectos de lesiones cerebrales. Una lesión en el lado izquierdo del cerebro
podía provocar una pérdida del uso del lenguaje, con más probabilidad que una
lesión en el lado derecho.
El
lenguaje y la palabra están estrechamente ligados con el pensamiento razonado y
con las otras funciones mentales elevadas que distinguen al hombre de las demás
criaturas, y por ello los científicos del siglo XIX consideraron que el
hemisferio izquierdo era el dominante,
y el derecho el subordinado.
La opinión general, que prevaleció hasta hace muy poco, era que la mitad
derecha del cerebro estaba menos avanzada, menos evoluciona-da que la mitad
izquierda; una especie de gemelo de inferior capacidad, dirigido y mantenido
por el hemisferio izquierdo, el verbal.
Uno de
los temas que más intrigaban a los neurólogos eran las funciones -desconocidas
hasta hace muy poco- de un grueso cable nervioso, compuesto por millones de
fibras, que conecta los dos hemisferios cerebrales. Este cable de conexión, el corpus callosum (ver Figura 3-3)
tenía toda la apariencia de ser una estructura importante, dado su gran tamaño,
el enorme número de fibras nerviosas que lo componen, y su situación
estratégica como conector entre los dos hemisferios. Y, sin embargo, la
evidencia indicaba que se podía cortar por completo el corpus callosum sin que
se observara un efecto significativo. A lo largo de una serie de estudios sobre
animales, realizado durante los años cincuenta en el Instituto Tecnológico de
California por Roger W. Sperry, Ronaid Myers, Colwyn Trevarthen y otros, se
llegó a establecer que una función importante del corpus callosum consistía en
comunicar los dos hemisferios, permitiendo la transmisión de la memoria y el
aprendizaje. Además, se comprobó que si se cortaba quirúrgicamente la conexión,
las dos mitades continuaban funcionando independientemente, lo cual explicaba
en parte la aparente falta de efecto en la conducta y el funcionamiento.
Durante
los años 60, se realizaron estudios similares con pacientes humanos, que
proporcionaron nueva información sobre las funciones del corpus callosum y
obligaron a los científicos a replantearse su opinión sobre las capacidades
relativas de las dos mitades del cerebro humano. Era indudable que ambos
hemisferios intervienen en funciones cognoscitivas elevadas, aunque cada mitad
del cerebro está especializada, de un modo complementario, en diferentes formas
de pensamiento, ambas muy complejas.
Dado que
este nuevo concepto del cerebro tiene importantes implicaciones para la
educación en general, y para aprender a dibujar en particular, voy a describir
brevemente algunas de las investigaciones, mencionadas a veces como «estudios
del cerebro dividido», que se llevaron a cabo principalmente en California. En
ellas participaron Sperry y sus colaboradores, Michael Gazzaniga, Jerre Levy,
Colywn Trevarthen, Robert Nebes y otros.
La
investigación se centró en un pequeño grupo de individuos, pacientes de comisurotomía o «cerebro
dividido». Eran personas gravemente incapacitadas por trastornos epilépticos
que afectaban a ambos hemisferios. Como último recurso, después de que
fracasaran todas las demás medidas, se cortó la transmisión de ataques entre
los dos hemisferios mediante una operación, practicada por Phillip Vogel y
Joseph Bogen, consistente en cortar el corpus callosum y las comisuras anexas,
aislando así un hemisferio del otro. La operación tuvo el resultado esperado:
los ataques quedaron controlados y los pacientes recuperaron la salud. A pesar
del carácter radical de la operación parece que los pacientes no vieron
alterado su aspecto externo, movimientos y coordinación. Y para un observador
casual, su comportamiento cotidiano tampoco cambió mucho.
A partir
de entonces, el equipo del Instituto Tecnológico de California trabajó con
estos pacientes en una serie de pruebas que revelaran las funciones separadas
de los dos hemisferios. Estos experimentos proporcionaron sorprendentes
evidencias de que cada hemisferio, en cierto sentido, percibe su propia
realidad; o quizás deberíamos decir que percibe la realidad a su manera. La
mitad verbal del cerebro -el hemisferio izquierdo- domina durante la mayor
parte del tiempo en los individuos con cerebros intactos. También sucedía así
en los pacientes con cerebro dividido; sin embargo, mediante ingeniosos
procedimientos, los científicos estudiaron el funcionamiento de la mitad
derecha del cerebro de los pacientes, descubriendo que esta mitad no verbal
también recibe sensaciones, responde con sentimientos y procesa información por
su cuenta. En un cerebro con el Corpus callosum intacto la comunicación entre
hemisferios funde o reconcilia los dos tipos de percepción, manteniendo así
nuestra sensación de ser «una persona», un ser unitario.
Además de
estudiar la separación de experiencias mentales internas, provocada por la
operación quirúrgica, los científicos examinaron los diferentes modos en que
cada hemisferio procesa la información. La evidencia demostró que el modo del
hemisferio izquierdo es verbal y analítico, mientras que el del derecho es no
verbal y global. Posteriormente, Jerre Levy descubrió que el procesamiento en
el hemisferio derecho es rápido, complejo, totalizador, espacial y perceptivo,
y que este procesamiento no sólo es diferente, sino de complejidad comparable a
la del modo verbal y analítico del hemisferio izquierdo. Además de esto, Levy
descubrió indicios de que los dos tipos de procesamiento tendían a interferir
uno con otro, impidiendo una actuación máxima; en su opinión, esto podría
explicar en parte el desarrollo evolutivo de la asimetría en el cerebro humano:
sería un modo de mantener los dos tipos diferentes de procesamiento en dos
hemisferios diferentes.
Ante la
evidencia de los estudios del cerebro dividido, pronto se extendió gradualmente
la opinión de que ambos hemisferios utilizan modos de cognición de alto nivel,
que, aunque son diferentes, implican pensar, razonar y un complicado
funcionamiento mental. En la última década (los primeros informes de Levy y
Sperry datan de 1968), se han encontrado nuevas y abundantes evidencias que
apoyan este punto de vista, no sólo en pacientes con lesiones cerebrales, sino
también en individuos con cerebros normales, es decir, intactos.
Sabemos
que los dos hemisferios pueden colaborar de diversas maneras. A veces cada
mitad coopera con la otra aportando sus habilidades especiales y haciéndose
cargo de la parte de la tarea más adecuada a su modo de procesar la
información. En otras ocasiones, los hemisferios trabajan por separado; cuando
una mitad entra en acción, la otra mitad queda más o menos desactivada. Y
parece que también puede haber conflicto entre los hemisferios, cuando uno de
ellos intenta hacer lo que el otro «sabe» que puede hacer mejor. Además, parece
que cada hemisferio tiene una manera de «ocultar» conocimientos al otro. Puede
que sea verdad el viejo dicho, y que la mano derecha no sepa realmente lo que
está haciendo la izquierda.
PISTAS
DEL LENGUAJE
Haciendo
un poco de retrospección, nos damos cuenta de que los seres humanos siempre han
debido tener una cierta noción de las diferencias entre las mitades del
cerebro, ya que nuestro lenguaje contiene numerosas palabras y expresiones que
sugieren, por ejemplo, que el lado izquierdo de una persona tiene
características diferentes. «Tener mucha mano izquierda», «no hacer nada a
derechas», y otras expresiones por el estilo, indican parte de las diferencias
de carácter que atribuimos a la derecha y la izquierda.
Hay que
tener presente que estas expresiones se refieren generalmente a las manos, pero
a causa del cruzamiento de las vías nerviosas puede inferirse que también
aluden al hemisferio cerebral que controla la mano. Así pues, los ejemplos
citados en el párrafo siguiente se refieren específicamente a las manos
derecha e izquierda, pero también, indirectamente, a los hemisferios
cerebrales opuestos: el derecho, conectado con la mano izquierda, y el
izquierdo conectado con la mano derecha.
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